Atar los perros con longaniza

A principios del siglo XIX, vivia en el pueblo salmantino de Candelario  un acreditado fabricante de embutidos llamado Constantino Rico, alias El Tio Rico, el choricero, cuya estampa inmortalizaría Bayeu en un famoso tapiz del Palacio del Pardo. Este señor tenia establecido con el obrador en los bajos de su casa, al cuidado de numerosas obreras. Un dia, una de estas,apremiada por las circunstancias tuvo la peregrina idea de atar a la pata de un banco con una rista de longanizas, a un perrillo faldero que rondaba por el taller.  Al rato entró el hijo de otra de las operarias y contemplo con estupor al perro  y su curiosa atadura y  le falto tiempo para salir a la calle  y difundir la noticia de que “En casa de Tio Rico, se atan los perros con longaniza” La expresión se hizo popular y desde entonces empezó  a usarse como hipébole irónica de la opulencia y el derroche.

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1 comentario

  1. 13 noviembre, 2010 a 2:21

    […] ATAR LOS PERROS CON LONGANIZA […]


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