La posada

Una mañana un pobre mendigo harapiento fue conducido a los pies del Rey.

-¿Por que osais traer a este pordiosero ante mi presencia? – se enfurecio el monarca

– Su Majestad, nos hayamos ante un dilema. No sabemos si este hombre intenta reirse de nosotros o simplemente es un pobre loco, pero dice que desea dormir en esta posada – contesto el capitan de la guardia.

-¿ Como te atreves llamar posada a mi magnifico palacio? – inquirío el rey al detenido.

– ¿De quien era este lugar antes? –  pregunto el mendigo sonriendo.

–  De mi padre

-¿Y antes?

– De mi abuelo

-¿ Y antes de este?

– De todos mis ancestros

-¿ Y donde estan ahora? – Volvio a sonreir el mendigo

– Murieron.

– ¿Entonces como un lugar como este en el que van y vienen gentes de paso no lo llamais posada?

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